

cuidatentrenando
Prof. Nac. Ed. Fisica Sebastian Rioseco
Diciembre, enero y febrero. Los tres meses de sol, calor y festejo. Todos tuvimos un momento de relax, de pensar en otra cosa y dedicarnos a la nada.
En ese lapso pasaron fines de año, celebraciones, vacaciones, etc.
En marzo comienza todo en la agenda anual. Los trabajos se orientan a sabiendas de lo que está por venir, los estudiantes preparan sus bolsos y apuntes. Es la génesis de una temporada que comienza.
Arranca para todo el mundo una nueva etapa, de la cual no estamos exentos los atletas. Muchos inician marzo con muchas ganas pero sin una guía. Como estar perdido en el bosque sin un mapa, las posibilidades de llegar a destino pueden ser poco probables o nulas. Fue un verano durísimo con tremendas temperaturas y estas pudieron haber atentado contra la voluntad de preparar alguna prueba.
Así como el año se ordena para buscar su mejor performance, cada deportista debe procurarse un plan para llegar a su mejor nivel.
Como entrenador propongo asiduamente la concreción de planes de entrenamiento, ya que lo considero como el único camino hacia la superación. En muchas oportunidades, me encuentro con entusiastas de la actividad física que llevan años haciendo exactamente lo mismo.
Esto no solo es aburrido y rutinario, sino que encima, ¡no sirve para nada!
Pongamos este ejemplo: una persona durante 1 año corrió 1hora 3 veces por semana.
¿Que gano?, algunos dirán, un gran estado aeróbico, otros una constancia. Yo les aseguro que a partir de la 4ta semana empezó a estancarse y lo único que repitió fue un esquema motriz muy pobre. Es cierto que no todo el mundo tiene los conocimientos para llevar a cabo un plan adecuado, pero no está de más asesorarse con gente que sabe.
El cuerpo humano es tremendamente adaptable, por lo tanto, la única forma de conseguir una adaptación es generándoles cambios. Ningún entrenamiento es bueno si es siempre igual, ya que, una vez que los músculos asimilaron una carga, no generan más modificaciones.
Muchos de nosotros fuimos entrenados sin un plan organizado alguna vez y sin embargo hemos conseguido alguna mejora; pero a no engañarse, sólo planificando concienzudamente se logra el éxito.
Estas palabras están dirigidas a atletas adultos de deportes cerrados; les pregunto: ¿sirva matarse entrenando porque si?
Esa es la pregunta que deben hacerse cuando sudan la gota gorda nadando, rodando o corriendo. Sin una guía todo ese esfuerzo puede ser inútil, solo generando frustración y cansancio.
Hasta en la motivación influye un plan, ya que, cuando sé hacia donde me dirijo y que es lo que quiero lograr, mis ganas se renuevan. En la medida que voy concretando los objetivos de la planificación, se incrementa mi fe.
No solo somos un par de piernas que se deshacen entrenando, también somos seres mentales y emocionales. El objetivo debe estar dibujado en mi cabeza, tengo que tener tan clara mi meta que solo me resta ponerle el cuerpo.
Ese es mi consejo para este mes que comienza.
Con el correr del año el frio se amilana lentamente, dándole un lugar cada vez más grande al calor que se avecina. Para todos los que disfrutamos del deporte al aire libre, nos vemos estimulados por las ansias de salir al disfrutar del exterior. Ya el tiempo de entrenamientos en gimnasios cerrados va quedando atrás y el clima abre su abanico de temperatura para salir al sol.
Este es el momento del año en el cual todos “recuerdan” el hecho de entrenar y estar en forma. Es cierto que la gran mayoría de los entusiastas del deporte, aerobistas y caminadores no viven los calendarios competitivos como deportistas; debido a esto se acercar a la actividad cuando el clima está más agradable.
Es algo muy común y esperable, ya que el clima predispone decididamente a los ánimos de las personas. Con el calor y el sol, las voluntades toman otro vigor y los espíritus se renuevan.
Desde mi lugar de entrenador, siempre propongo adelantarse al calor para disfrutar a pleno de ese nuevo brote de primavera. Así como el ascenso a una montaña nos ofrece toda su dificultad en el primer paso y nos obliga a adaptarnos rápidamente a la nueva geografía; exactamente igual funciona el entrenamiento.
El cuerpo es una máquina perfecta, ya que respetando los tiempos y procesos adecuados, puede lograr cualquier cosa. Así como los arboles pasan por diferentes floraciones y renuevan sus hojas año a año, el cuerpo también va cambiando cuando se lo entrena de la mejor manera. Un camino muy eficaz para evitar ese comienzo áspero es mantenerse en movimiento durante el año.
Si, de todos modos, nos encuentra esta época del año sin haber gastado las zapatillas y con ganas de volver a la actividad, a no desesperarse. El consejo para comenzar y no abandonar todo, es más simple de lo que se imaginan. Después de ese primer día de entrenamiento es muy común que, al día siguiente, sientan en todo el cuerpo un cansancio muy persistente.
Esa sensación es causada por el acido láctico residual en el musculo; este acido aparece como consecuencia de esfuerzo o como resultado de una vuelta al trabajo luego de mucho tiempo sin entrenar. La adaptación a esa primera práctica genera un gran esfuerzo para el cuerpo, ya que acostumbrado a la actitud sedentaria lo reconoce como extenuante.
Muchas veces, sabiendo estas consecuencias tan incomodas, muchos deportistas comienzan su entrenamiento con volúmenes cortos y cargas ligeras, SABIAMENTE. El comienzo debe ser así, aunque al día siguiente igual el cuerpo “pase factura”, la consecuencia va a ser menor.
El día siguiente va a ser de mucha utilidad, para no dejarse derrotar por este abatimiento, un trabajo de movilidad articular de muy bajo impacto. Es muy eficiente hacer una entrada en calor caminando alrededor de 15’/20’ (para atletas más avanzados, lo pueden hacer trotando muy suavemente), continuando con un trabajo de movilidad articular bien completo (hablamos tanto de tren superior como inferior) y culminando con una fase de elongación igual de completa a la de movilidad.
Van a sentir que las consecuencias “nefastas” del primer día de deporte van a suavizarse más y encontraran nuevos bríos para disfrutar de ese calor tan esperado.
Se termino el momento más dulce de entrenamiento soleado. Ya se terminaron las vacaciones y, tal vez, ese tiempo tan preciado con un clima agradable para la práctica deportiva.
Las temporadas de triatlón y de aguas abiertas, ya pasaron. ¿Qué hacemos?
A no desesperarse, ya que se abre un nuevo abanico de oportunidades de competencias y pruebas.
El momento del frio es tal vez el momento más duro para empezar a moverse; los días grises y la potencial lluvia inminente coartan la noble iniciativa deportiva.
De todos modos tiene grandes ventajas, ya que el frio solo es un freno inicial, pero con el trascurso del estimulo el aire se vuelve más amable y la convección del aire en el cuerpo no es tan cruel. La indumentaria va a tener una trascendencia más vital, ya que tenemos que tener en cuenta muchas más variables térmicas.
Con las bajas temperaturas la tecnología de la indumentaria se hace más determinante, ya que esta debe proporcionar abrigo sin sofocar al atleta, por lo tanto la elección de las mismas deben ser más precisas. Una incorrecta elección puede terminar en un rato largo entrenando incomodo o en un fuerte estado gripal.
La mayoría de los entusiastas de la actividad física, comienzan con gran ímpetu sus entrenamientos con la llegada del calor, en los albores de la primavera, para luego abandonar todo movimiento con los primeros fríos. Gran error, ya que solo entrenan 3 meses por año.
Siempre es mucho más eficiente entrenar durante todo el año y de esa manera llevar a cabo una progresión más firme, sin generarle al cuerpo la violencia de esos comienzos de cero.
El otoño y el invierno son grandes momentos para los calendarios de carreras de calle, por lo tanto, tendríamos fechas para las cuales orientar nuestros planes de entrenamiento.
Con respecto a la natación, contando con la variedad de piletas climatizadas que existen, la continuidad en el entrenamiento se hace aun más sencilla de sobrellevar.
Las opciones con las bajas temperaturas no dejan de aparecer, por lo tanto, ¡animate a ganarle al frio!
Es conocido por todo el mundo la prevalencia que tiene cada vez más la actividad física. Durante mucho tiempo se pensaba que solo haciendo una dieta, la bajada de peso era posible. Haciendo todo tipo de regimenes, dietas y privaciones, el tan ansiado “peso ideal” era una realidad. Gracias a la evolución en la que se sustenta la salud, esta forma de pensamiento cambio radicalmente.
Es indisociable hoy el control calórico desde la ingesta como un eficiente trabajo aeróbico. El cuerpo tiene varios sistemas energéticos, de los cuales extrae el combustible para sus trabajos mecánicos.
Estos últimos no son más que los movimientos que utilizamos para nuestra vida diaria en general y para la actividad física en particular. Desde nuestra cotidianeidad, existen muy pocos momentos en los cuales realizo un trabajo mecánico con mi cuerpo. Trabajando sentado, tecleando la PC, moviéndome con el auto de un lugar al otro, etc. Por esta razón, es tan necesario un trabajo conducido hacia una mejoría física. Los trabajos mecánicos aceleran los sistemas energéticos y favorecen la obtención de calorías al servicio de la actividad (y de la bajada de peso).
Muchas personas sufren este estilo de vida que conduce al sedentarismo y al sobrepeso. La decisión de cambiar eso no siempre es fácil, para la misma es necesario la ayuda de un profesional capacitado y comprometido con esta tarea.
Te propongo que comencemos ese camino. Tu cuerpo, agradecido.

