

cuidatentrenando
Prof. Nac. Ed. Fisica Sebastian Rioseco
Archivo de Octubre, 2009
Con el correr del año el frio se amilana lentamente, dándole un lugar cada vez más grande al calor que se avecina. Para todos los que disfrutamos del deporte al aire libre, nos vemos estimulados por las ansias de salir al disfrutar del exterior. Ya el tiempo de entrenamientos en gimnasios cerrados va quedando atrás y el clima abre su abanico de temperatura para salir al sol.
Este es el momento del año en el cual todos “recuerdan” el hecho de entrenar y estar en forma. Es cierto que la gran mayoría de los entusiastas del deporte, aerobistas y caminadores no viven los calendarios competitivos como deportistas; debido a esto se acercar a la actividad cuando el clima está más agradable.
Es algo muy común y esperable, ya que el clima predispone decididamente a los ánimos de las personas. Con el calor y el sol, las voluntades toman otro vigor y los espíritus se renuevan.
Desde mi lugar de entrenador, siempre propongo adelantarse al calor para disfrutar a pleno de ese nuevo brote de primavera. Así como el ascenso a una montaña nos ofrece toda su dificultad en el primer paso y nos obliga a adaptarnos rápidamente a la nueva geografía; exactamente igual funciona el entrenamiento.
El cuerpo es una máquina perfecta, ya que respetando los tiempos y procesos adecuados, puede lograr cualquier cosa. Así como los arboles pasan por diferentes floraciones y renuevan sus hojas año a año, el cuerpo también va cambiando cuando se lo entrena de la mejor manera. Un camino muy eficaz para evitar ese comienzo áspero es mantenerse en movimiento durante el año.
Si, de todos modos, nos encuentra esta época del año sin haber gastado las zapatillas y con ganas de volver a la actividad, a no desesperarse. El consejo para comenzar y no abandonar todo, es más simple de lo que se imaginan. Después de ese primer día de entrenamiento es muy común que, al día siguiente, sientan en todo el cuerpo un cansancio muy persistente.
Esa sensación es causada por el acido láctico residual en el musculo; este acido aparece como consecuencia de esfuerzo o como resultado de una vuelta al trabajo luego de mucho tiempo sin entrenar. La adaptación a esa primera práctica genera un gran esfuerzo para el cuerpo, ya que acostumbrado a la actitud sedentaria lo reconoce como extenuante.
Muchas veces, sabiendo estas consecuencias tan incomodas, muchos deportistas comienzan su entrenamiento con volúmenes cortos y cargas ligeras, SABIAMENTE. El comienzo debe ser así, aunque al día siguiente igual el cuerpo “pase factura”, la consecuencia va a ser menor.
El día siguiente va a ser de mucha utilidad, para no dejarse derrotar por este abatimiento, un trabajo de movilidad articular de muy bajo impacto. Es muy eficiente hacer una entrada en calor caminando alrededor de 15’/20’ (para atletas más avanzados, lo pueden hacer trotando muy suavemente), continuando con un trabajo de movilidad articular bien completo (hablamos tanto de tren superior como inferior) y culminando con una fase de elongación igual de completa a la de movilidad.
Van a sentir que las consecuencias “nefastas” del primer día de deporte van a suavizarse más y encontraran nuevos bríos para disfrutar de ese calor tan esperado.

